Corren días en que el desarrollo de los espacios virtuales de información
se han incrementado sustancialmente, incluso este mismo espacio de reflexión
acerca del uso de la tecnología en el ámbito educacional , manifiesta en
términos simples, el cambio mundial que ha generado el desarrollo informático
desde la aparición de Internet como un medio masivo de información y comunicación.
“hoy la gran parte de nuestras ideas,
pensamientos o parafraseo informático ya no queda guardado en una libreta de
anotaciones en el cajón del velador, hoy lo exponemos a toda una comunidad
[virtualizada] invisible a nuestros ojos, pero que está ahí”
Tomando en consideración el impacto
en la sociedad que genera la tecnología es que hace imperioso generar un giro
de torque en el uso de esta en nuestro quehacer docente, es decir, el uso de
TIC en nuestras aulas debe llevarse a cabo en relación a potenciar los
aprendizajes y las habilidades en nuestros estudiantes.
De este modo al revisar los
estándares TIC y en específico el
capitulo II que hace referencia a las
competencias TIC para la profesión docente, nos encontramos con cinco
dimensiones:
5- DIMENSIÓN DESARROLLO Y
RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
El conjunto de estas habilidades está
diseñado para apoyar nuestro quehacer docente, comprendiendo con ello la
aplicabilidad de las TIC en el aula, los conocimientos que debemos tener
respecto al uso de recursos tecnológicos, nuestro trabajo con y para la
comunidad educativa, el buen uso de la tecnología y finalmente el desarrollo y
responsabilidad profesional.
De lo anteriormente señalado se
desprende la importancia del último punto, debido a que la responsabilidad
profesional se puede entender como la unión indisoluble entre, nosotros profesores
y nuestro hacer pedagógico, dicho de otro modo, nuestro desarrollo profesional
debe ir de la mano de un constante aprendizaje o una educación permanente, por
tanto nuestra profesionalidad dependerá indiscutiblemente de nuestro compromiso
para con nuestros estudiantes y nosotros mismos, por lo que es indispensable
estar al día, por un lado, con los avances o la actualización del conocimiento y
por otro utilizar (sin temor) la tecnología como un elemento facilitador de el o los
aprendizajes propios y el de nuestros estudiantes.
Si esto lo conectamos con el Marco para la Buena Enseñanza, encontraremos en el Dominio D nos plantea el constante perfeccionamiento y además el compromiso con nuestros estudiantes y sus familias y para con nuestros con nuestros colegas; es decir las similitudes entre ambos dominios apelan directamente al compromiso nuestro con la educación y su constante mejora.